Foto: Nius Rius

Áreas de desarrollo

La calle:

Es el principal espacio público y de encuentro de la ciudad. Trabajamos para convertir la calle en una oportunidad para una mejor ciudad. Buscamos que su diseño, sus servicios y su uso, aseguren no sólo la movilidad sostenible sino también la diversidad, seguridad, convivencia y sentido de pertenencia, promoviendo el encuentro y colaboración entre las personas.

Desarrollo urbano integral:

La ciudad refleja a la sociedad, pero también la condiciona. Trabajamos para transformar a la ciudad en un factor positivo de la sociedad. La planificación de nuestras ciudades debe hacerse con una visión integral, donde se incorpore la movilidad, los espacios públicos, la seguridad, la vivienda, los centros de empleo y todas las amenidades y funciones que le son propias. Creemos que construyendo ciudades más justas, saludables y prósperas podemos cambiar el mundo.

Convivencia en la diversidad:

Antes que nada, la ciudad es un lugar de encuentro de la diversidad. Trabajamos para poner en valor la riqueza y la complejidad de la vida urbana. Nuestros proyectos y asesorías buscan generar capacidades y valores para que las personas nos conectemos y logremos convivir en forma respetuosa e inclusiva, enfrentando constructivamente los conflictos, desarrollando la colaboración y entendiendo las distintas necesidades que tenemos a partir de nuestra diversidad (de género, socioeconómica, etárea, de autovalencia, etc.) y comprendiendo el valor que esa diversidad nos entrega.

Intermodalidad:

Nuestras ciudades serán más vivibles con viajes combinados. Trabajamos para construir una movilidad que combina e integra los distintos modos de transporte y lograr así ciudades más eficientes, caminables y justas. Es necesario reconocer los variados tipos de viajes, en distintos modos de transporte, ofreciendo soluciones que facilitan el intercambio, educando a las personas para que estén abiertas al uso de esa diversidad de alternativas.

Foto: Kevin Dooley, Santiago Graffiti

Peatón y ciclista:

Es el eslabón más sostenible y saludable para nuestras ciudades, y también el más vulnerable. Trabajamos para promover la movilidad activa, fomentando una mayor seguridad en nuestras calles y visibilizando las oportunidades que ofrece. Nos permite activar la calle, hacerla más amable, conecta a las personas y la ciudad, ofrece mejoras a la economía local y a la salud. Nuestro objetivo es que las políticas de movilidad, el diseño urbano y el comportamiento social de las personas faciliten, estimulen y otorguen seguridad a quienes se desplazan a pie o en bicicleta.

Foto: Ibar Silva

Transporte público:

Es la respuesta más eficiente y sustentable a la movilidad masiva. No hay desarrollo urbano sin transporte público de calidad. Trabajamos para asegurar su priorización como modo motorizado. El transporte público, como autobuses, metro, trenes, entre otros, son modos masivos complementarios entre sí, que se deben privilegiar en la ocupación del espacio y gestión del tráfico por sobre los autos. Buscamos apoyar a los distintos sectores (públicos y privados) para asegurar la existencia de sistemas de transporte público de calidad, sostenibles y equitativos, que permitan resolver las necesidades de desplazamiento de todas las personas en forma segura, digna, accesible y asequible.

Cambio climático y sostenibilidad ambiental:

Son desafíos globales y también locales por su alto impacto en la vida de las personas. Nuestro compromiso es contribuir a enfrentarlos en cada una de nuestras decisiones y acciones.

Trabajamos para generar una cultura sobre los efectos del cambio climático y el degrado ambiental. El principal desafío ambiental del planeta es la contención del cambio climático y la adaptación a sus manifestaciones. Los efectos de la contaminación y el abuso de del medio ambiente generan enormes impactos en la salud y la calidad de vida, hipotencando las oportunidades de enormes gruos poblacionales y de las futuras generaciones. Por ello, todos nuestros proyectos y propuestas tienen como uno de sus ejes reducir las emisiones dañinas, cuidar los recursos naturales, priorizar las energías limpias y promover la responsabilidad ambiental.

Resiliencia y seguridad humana: Una cultura de prevención y autocuidado es la principal herramienta para alcanzar estos objetivos.

La ciudad debe ser capaz de sobreponerse a los factores que las tensionan y amenazan, de prevenir los riesgos de la vida urbana y proteger a las personas. La seguridad en todas sus dimensiones, incluyendo los riesgos naturales y sociales, debe ser atendida integralmente en el diseño y la gestión urbana así como en la cultura ciudadana.

Innovación y tecnología:

Los enormes saltos que ha dado la ciencia abren oportunidades gigantescas para mejorar la vida urbana a través de la innovación y el uso de las nuevas teconologías.

Sin embargo, esas oportunidades sólo se aprovecharán si desde la ciudad hay una capacidad de definir las necesidades y prioridades que pueden ser atendidas con los nuevos conocimientos. Necesitamos elevar la capacidad de las ciudades para definir qué necesitamos de la ciencia y dónde debemos concentrar la innovación.

Institucionalidad:

La ciudad de hoy y de mañana requiere una organización, capacidades, instrumentos y gobernanza, distintos a los que tiene hoy el Estado. Buscamos aportar en la discusión de los desafíos de nuestras instituciones. Uno de los principales objetivos a conseguir es una renovación en la forma de relacionarse entre la sociedad civil, el sector privado y el Estado.